Evaluaciones deportivas en la etapa escolar


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Carlos Otero: Coordinador Deportivo del Colegio Bilingüe New Horizons

Exfutbolista de primera división de Uruguay, Campeón del torneo de OFI de Uruguay, entrenador de fútbol.

Por: Carlos Otero y Marcos Macedo

El deporte escolar va más allá de las competencias intercolegiales. Evaluar el crecimiento de los atletas a través de una serie de pruebas, incluyendo antropométricas, de laboratorio y oftálmicas, permite obtener un diagnóstico respecto al estado nutricional del atleta escolar, trabajando en la prevención y, a su vez, en comprobar los cambios en la composición corporal de manera evolutiva.
Los niños que practican algún deporte en la etapa escolar gozan de un mejor estado de salud y mejoran el nivel cognitivo, ya que adquirirán un mejor rendimiento académico y una mayor capacidad de atención; esto sumado a los beneficios a nivel psicológico y social en lo referente a la adquisición de valores como la humildad, el esfuerzo, la disciplina, el compañerismo, el trabajo en equipo, la perseverancia, aspectos que van enlazados con el trabajo académico.

En cuanto al nivel físico, el alumno contará con una mejor forma integral y notará su fortaleza física, reduciendo la posibilidad de sufrir de enfermedades en su etapa de adulto, como la diabetes y problemas cardiovasculares. Además de mantener un peso adecuado.

• En el Draft deportivo escolar, desde temprana edad, los alumnos que desean incorporarse a los equipos de las diferentes disciplinas deportivas, tienen la oportunidad de evaluarse y ver en qué condiciones físicas se encuentran, a través de:

Exámenes clínicos (oftalmológico).

Exámenes de laboratorio (hemograma).

Pruebas antropométricas (peso, altura, composición corporal).

Pruebas de capacidades físicas (velocidad, agilidad).

Pruebas de habilidades técnicas.

Con la información obtenida, tanto el atleta como los padres, reciben información sobre la disciplina deportiva para la cual el alumno tiene mayor potencial y, en base a la recomendación de los entrenadores, recibir la orientación con la que logrará un mayor rendimiento.

Estos resultados, además, brindan la seguridad de que los potenciales integrantes de los equipos escolares están aptos para la actividad física, evitando futuras lesiones o traumas. Estas pruebas son un requisito indispensable para el siguiente paso: los Tryouts. En los Tryouts se valoran las condiciones técnico-tácticas de los participantes. Esta valoración es realizada por entrenadores expertos, quienes ofrecen soporte en la definición de los atletas que estarán conformando los equipos de las diferentes disciplinas deportivas de un centro escolar.
El entrenamiento de un atleta escolar debe ser complementado con rutinas de verano, logrando formar estudiantes-atletas que combinen su crecimiento académico con su desempeño deportivo; alcanzando, entre muchos otros beneficios, optar por becas universitarias a través del deporte, para así obtener una educación integral y aportar mejores ciudadanos a la comunidad.

¿Por qué iniciar la vida académica a los 9 meses?


Desde los primeros meses del embarazo, los bebés aprenden destrezas que les serán útiles al nacer: adquieren reflejos, reconocen la voz de su madre e incluso aprenden a llorar en tonos parecidos a su idioma materno. Esto demuestra que el cuerpo humano viene diseñado para aprender desde su concepción, sobre todo en la primera infancia cuando la plasticidad neuronal está a su máxima potencia. Entonces, ¿por qué no aprovechamos este período crítico del aprendizaje para brindarles destrezas que les serán útiles en su vida académica?

En los primeros meses se desarrollan destrezas que tienen un fuerte impacto en la vida académica de los niños. Estudios han demostrado que los niños que participan en programas bien estructurados a temprana edad tienden a ser más exitosos en el colegio, son más competentes en el ámbito social y muestran un desarrollo verbal e intelectual más elevado, lo cual hemos podido evidenciar en el Colegio Bilingüe New Horizons con alumnos que han participado en nuestro preescolar.

A pesar de esto, muchos padres optan por no inscribir a sus hijos en un colegio hasta cierta edad, pensando que “no aprenden nada importante hasta que no aprenden a leer”. En realidad, muchas habilidades fundamentales al desarrollo de la lecto-escritura se aprenden en los primeros meses de vida.

Tomemos de ejemplo al gateo. Los bebés aprenden a gatear por sí solos, ¿verdad? Aún así, hay bebés que nunca adquieren el patrón correcto de gateo o que simplemente no gatean y pasan de arrastrarse a caminar, ya que no se les brindó la estimulación oportuna. El gateo es crucial para el desarrollo del balance, la coordinación óculo-motora, la integración de los hemisferios cerebrales, entre otros; se ha demostrado que luego impacta en la atención, las destrezas matemáticas e incluso la capacidad de copiar de una pizarra de manera eficiente.

El desarrollo motor es solo una de las dimensiones de desarrollo que se estimulan en nuestro programa para niños desde los 9 meses de edad. También, se vela por el desarrollo verbal, expandiendo su vocabulario mediante cuentos, canciones y rimas, y es la edad óptima para introducir un segundo idioma.

A esta edad tampoco es muy temprano para el desarrollo cognitivo, por lo que se les expone a experiencias neurosensoriales para ir ampliando su repertorio de texturas, sabores y olores; también aprenden las funciones de objetos a su alrededor y adquieren conceptos básicos (colores, formas, entre otros). En el ámbito socioemocional, estos niños empiezan a aprender el manejo de emociones, modales, seguimiento de instrucciones, interacción social apropiada con adultos y pares, entre otros.

Durante estos años de la primera infancia, se evalúan las necesidades de cada niño para potenciar sus habilidades y trabajar con cada uno de manera diferenciada, de acuerdo a sus fortalezas y/o necesidades, diseñando actividades que les sirven de andamiaje para una vida escolar exitosa y el desarrollo de habilidades y destrezas para el resto de sus vidas.

Cómo educar las emociones de los niños


Los padres tienen la facultad de enseñarles a sus niños a canalizar las emociones y a identificarlas. Para los pequeños es importante aprender a controlarse y a ser empáticos con los demás.

La psicóloga Silvia Álava, en una entrevista para Guía Infantil, explica que los programas de educación emocional son más efectivos para que los padres ayuden a educar las emociones de sus hijos.

“Estos programas de educación emocional han demostrado que tienen un efecto positivo sobre el ajuste psicológico, el rendimiento académico y sobre las relaciones sociales y, también disminuyen las conductas de agresión”.

Álava pondera que un elemento fundamental es impedir que el niño grite o haga rabietas, porque canalizar la emoción mediante un estallido emocional nunca será válido y es bueno hacerle entender que recibirá un castigo para pensar en sus acciones.

Los padres deben tener claro que el niño no va a estar en condiciones de aprender a regular su emoción si les permiten este tipo de acciones.

La psicóloga entiende que los tipos de capacidades emocionales que los padres deben reforzar en sus hijos son: aprender a percibir y comprender sus propias emociones, a gestionarlas y sobre todo a canalizarlas.

Además, entiende que se debe crear un buen clima de confianza, en el cual los niños puedan tener una buena comunicación. Es importante que desde pequeños los niños puedan comunicar y expresar cómo se sienten, pero sobre todo que entiendan cómo creen ellos que se están sintiendo sus padres o sus compañeros de clase.

A continuación una técnica para que los niños aprendan a gestionar sus emociones:

Los niños saben qué indican los colores de los semáforos, este puede ser un buen elemento para que los pequeños lo trasladen a su diario vivir y con él aprendan a gestionar sus emociones, como si se tratara de un juego.

Por ejemplo, el rojo (que indica detenerse) será utilizado cuando no puedan controlar una emoción o cuando se sientan con mucha rabia y tengan el impulso de agredir a alguien o se pongan muy nervioso.

Mientras, el amarillo puede ser para que piense. Después de detenerse, es el momento de pensar y darse cuenta del problema que tiene y de lo que se está sintiendo.

Por último, el verde será para solucionar el problema. Si el pequeño se da tiempo de pensar pueden surgir alternativas o soluciones al conflicto o problema. Es la hora de elegir la mejor solución junto a un adulto. Aquí el padre debe intervenir y ayudarlo con su problema o inquietud.

Una manera de practicar este juego es colocar semáforos en diferentes lugares de la casa, ya que será una forma de recordarles que siempre podrán utilizar esta técnica cuando se enfaden.

Consejos para aumentar el apetito de los niños


Una de las preocupaciones más comunes en los padres que tienen niños, es lograr una buena alimentación. Es frecuente que la falta de apetito esté presente en el diario vivir de los pequeños o que estos prefieran las comidas que no contienen los nutrientes que necesitan.

Por ello, es importante evaluar ante esta situación el nivel de energía de los niños y cómo se desarrolla su rutina para comprobar si esta situación en la alimentación está repercutiendo en su desarrollo.

Si los padres notan que el apetito de sus hijos tiene cierta variación o que cada vez es menor, pueden utilizar estas recomendaciones:

Primero, deben recordar que a medida que los niños van creciendo tienen más estímulos que obligaciones y, pasan a preferir los momentos de juegos que irse a comer, por lo que mantenerlos fieles a una rutina y horarios puede ser de gran utilidad para que los padres logren su cometido.

A continuación algunos hábitos a tomar en cuenta en la vida de los niños con poco apetito son:

1-Comer toda la familia juntos en la mesa sin televisión, aparatos electrónicos o juguetes que distraigan a los niños. Además, se debe integrar al niño en cualquier conversación. También, poner una pequeña regla que todos se quedan en la mesa hasta que se termina de comer, estableciendo un tiempo límite.

2-Enseñar con ejemplo, comer despacio, masticar correctamente y, sobre todo, mantener una dieta variada y equilibrada.

3- Los padres deben poner en el plato lo que el niño come, no llenarlo excesivamente esperando que coma exageradamente ya que, no vale la pena, porque al final quien lo pasará mal serán los adultos. Explicarle que siempre puede pedir más si termina lo que tiene en el plato.

4-Evitar comer entre horas, sea lo que sea. Es muy útil detectar en qué momentos el niño empieza a tener hambre y en base a eso establecer los horarios en que tomará sus comidas y meriendas.

5- La hora de comer debe ser un momento agradable donde el infante no sienta el estrés de los padres para que deje el plato vacío.
6- Es importante que él entienda que la comida es una necesidad para vivir y no una oportunidad para manipularlos emocionalmente cada vez que quiera.

7- Un error común es entretener al niño para que logre comer, pero no se le debe obligar. Se le debe enseñar que este es un momento especial y hay que disfrutarlo.

8- La comida debe ser variada. Es clave presentar los alimentos de manera creativa y con porciones pequeñas.

9- Evitar ofrecerle al niño líquidos o golosinas antes del almuerzo o la cena, pues le quitan el hambre.

Ana Cattaneo: el CBNH, protegiendo el medio ambiente


Ana Cattaneo  es la consultora de nutrición y ciencias de nuestro colegio y en este nuevo episodio de New Horizons Radio nos da a conocer los programas medio ambientales para este año escolar y las medidas tomadas por el colegio para minimizar el impacto de contaminación que estamos generando como país.

Ayúdalos, pero no hagas sus deberes


La buena relación padre e hijo se logra a base de comunicación y buen trato por parte de ambos. Mejorar la relación con los hijos adolescentes no es un proceso fácil, pues esa etapa, por sí misma, suele ser un período difícil.

En esta etapa los padres deben tener presente que los hijos no necesitan que hagan por ellos las tareas que pueden realizar sus hijos, agobiarlos con largos regaños, tratar de resolverles sus problemas o que se les siga tratando como niños pequeños.

En cambio, en la adolescencia si necesitarán que se les acepte como son. Ver en sus padres su ejemplo a seguir, tener su espacio físico y emocional y que se les permita cometer sus propios errores.

Los jóvenes necesitarán de mucho amor, respeto y, por supuesto, normas y límites a seguir.

A continuación cuatro maneras de mejorar la relación con los hijos adolescentes, según la psicóloga Miriam Esquivel:

1-Ayúdalos, pero no hagas sus tareas
Muchas veces los padres tienen la idea errónea que deben ayudar a sus hijos tanto como puedan, hasta llegar al punto que hacer sus tareas. Y, desde el punto de vista de los expertos, eso es incorrecto.

La recomendación es ayudarlos en la justa medida, dándoles sus responsabilidades. Y cuando no cumple con su responsabilidad, se debe aplicar una consecuencia y nunca asumir su responsabilidad.

La primera salida ante una tarea no realizada por el hijo será hacerlo por ellos que ponerse a discutir, pero es aquí donde se deben aplicar las consecuencias para que más adelante piense bien las cosas antes de pretender no hacerlas.

Cuando los padres realizan las tareas de los hijos se les está diciendo que no hace falta que cumpla con sus responsabilidades, porque sus padres ya las cumplen por él.

2. Acéptalos como son
Es normal que se tenga la mala costumbre de criticar los actos que no van con el gusto propio o con lo que queremos que el otro haga. En el caso de los padres, cuando tu hijo muestra un comportamiento o una actitud que corresponde con el tuyo, suelen pensar que es lo que debe hacer y, cuando se muestra de otra manera, pueden llegar las quejas y críticas. Sin embargo, los niños necesitan ser reconocidos y aceptados.

Es importante diferenciar sus acciones de su persona, el ser del hacer y, sobre todo, que hagan lo que hagan, los padres deben recordarle que los valoran y los aceptan tal como son. Esto les ayudará a aumentar su autoestima y la relación con su padre.

3. Evita los largos sermones
Los padres que crecieron con un estilo de vida autoritario y que en algún momento sintieron faltas de cariño o comprensión, puede que al convertirse en padres se pasen al otro extremo, de amor y permisividad.

En este estilo puede que lo permisivo esté muy presente, que intenten explicar a sus hijos el porqué de algunas decisiones que toman y por qué se aceptan ciertos comportamientos.

Pero aún con este estilo diferente, ante cualquier dificultad los sermones aparecen. Pero, los padres no deben perder mucho tiempo con largos regaños, debido a que normalmente a los tres minutos sus hijos ya se han perdido el interes aunque “parezca” que siguen prestando atención.

Ante un acontecimiento que consideren importante, pueden hablar con sus hijos al respecto, pero sin excesos y que por cada pequeña cosa que pase, tengan una extensa charla, porque no sirve de nada.

4. Sé un modelo a seguir

¿De qué sirve que le digas a tu hijo que no debe mentir, si se dan cuenta que mientes?
¿De qué sirve que le expliques que tiene que tener una buena autoestima, si no tratas de cultivar la tuya? Estás dándole un mensaje contradictorio. Porque no concuerda lo que dices con lo que haces. Y al final, acaban confundidos.
Por eso, no des sermones, ¡da ejemplo! Si quieres que tus hijos no mientan, sé honesto con ellos y con los demás.

Aquello que quieres para ellos, muéstraselo con tu ejemplo.

Bajo rendimiento escolar, ¿a qué puede deberse?


El bajo rendimiento escolar en niños debe atenderse y nunca dejarlo pasar por alto o verlo como algo normal. No solo por el aspecto académico, sino por el bienestar de ellos. Por supuesto, lo primero que se debe tener en cuenta es la causa, ya que de esta manera se podrá ser asertivo a la hora de aplicar soluciones.

Las causas pueden ser externas o internas. Las primeras responden a factores como: entorno escolar, interacción social, maestros y técnicas de enseñanza. Mientras, las internas se refieren a problemas en el hogar o estado emocional del niño.
Independientemente de cuál pueda ser la causa, los padres deben evitar darles castigos a los niños por el bajo rendimiento escolar, y entender que no se trata de echarle la culpa a alguien, sino atender las fallas y solucionarlas.
A continuación, seis posibles causas del bajo rendimiento escolar en niños que señala el portal Eres Mamá:
1.- Ambiente permisivo en el hogar
Muchos padres no son firmes con sus hijos a la hora de crear y mantener una rutina, así como educarlos en valores como la responsabilidad y perseverancia.
En la mayoría de los casos, la mala actitud de los padres influye significativamente en el bajo rendimiento escolar en niños.
2.- Problemas en el hogar
Los problemas familiares y de salud en el hogar también pueden influir significativamente en el desempeño escolar de los niños.
3.- Estrés postraumático y malestar emocional
El estrés postraumático puede ocasionar bajo rendimiento escolar en niños. No siempre es fácil de deducir, pero una vez que se nota, debe atenderse con ayuda profesional. Este tipo de afección suele manifestarse a través de miedo, pesadillas, irritabilidad, aislamiento o nerviosismo.
4.- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad
Se trata de una afección con la que nace aproximadamente 3% de la población general. El TDAH se denota por una excitabilidad motriz marcada como correr y saltar, así como una dificultad para prestar atención.
Desafortunadamente la falta de información hace que se recurra al calificativo de un niño con problema y que no se atienda de la forma correcta. No obstante, detectar y tratar el trastorno a tiempo ayudará a mejorar el rendimiento escolar de los niños.
5.- Dificultades específicas de aprendizaje
Las dificultades de aprendizaje son más comunes de lo que se piensa. Cabe destacar que las dificultades de aprendizaje no implican un retraso mental.
Las dificultades pueden afectar en mayor o menor medida, según el caso, y siempre será necesario poner en práctica una estrategia que permita no solo resolver el problema a corto plazo, sino que sea sostenible.
6.- Desnutrición y malos hábitos alimenticios
Una mala alimentación incide significativamente en el desempeño escolar de los niños. La falta de nutrientes hace que los niños no tengan suficiente energía para realizar sus actividades y concentrarse en el salón de clase. Además, una dieta pobre en nutrientes provocará un desarrollo inapropiado a nivel biológico.

Paloma Batista: tips para el inicio de año escolar


Las vacaciones de verano ya están por terminar, y es importante ir retomando la rutina para preparar a nuestros pequeños a iniciar un nuevo año escolar. Paloma Batista, psicóloga de 1ro a 4to grado, ofrece algunos tips para que este proceso sea lo más fácil posible. No te la pierdas.

La importancia de la educación vial infantil


Día a día los pequeños de la casa están expuestos al tráfico, a señales, a indicaciones, a prohibiciones y a signos de alerta que necesitan conocer correctamente para desplazarse de una forma segura y prevenir posibles accidentes de tráfico.

La educación vial se debe de entender desde el concepto de educación en valores, la adquisición de hábitos y comportamientos adecuados en relación con el uso de las vías como peatones, pasajeros o futuros conductores. Valores como el respeto, la responsabilidad o el compartir un espacio.

Esto no se trata solo de normas y señales de tráfico o ser buenos conductores, sino que hay muchos otros aspectos que prioritariamente se han de incorporar en la educación vial infantil.

Así pues, hay que tener siempre presente que el ejemplo que se les da a los hijos es la mejor enseñanza y que, del mismo modo, también puede convertirse en la peor de las influencias.

Algunos de los conceptos claves para la enseñanza eficaz de educación vial son:
• Los peatones circulan por la acera
• Los vehículos circulan por la calle
Colores de los semáforos
• Rojo: quiere decir que el paso está cerrado.
• Amarillo: nos avisa que va a cambiar a rojo.
• Verde: indica que podemos pasar.

Existen varios tipos de vía:
• Vías urbanas. Suelen encontrarse dentro de las ciudades y pueblos y las denominamos calles.
• Vías interurbanas. Suelen encontrarse fuera de las ciudades y pueblos, se utilizan para unir, comunicar, juntar pueblos y las llamamos carreteras.
• Autopistas. Son vías interurbanas, sólo pueden circular vehículos automóviles y se caracterizan por tener más de un carril para cada sentido.
Algunas recomendaciones que los padres pueden utilizar con sus pequeños:
• Antes de llegar a la calle, fijarse en la velocidad y distancia de los vehículos.
• Cuando miremos izquierda, derecha, izquierda hacerlo con un pie avanzado, lo cual facilita el inicio de la marcha. Pero ojo, siempre hacerlo despacio para evitar cualquier situación.
Sobre las señales de tránsito, los padres pueden buscar actividades creativas para que los niños aprendan a diferenciarlas. Saber cuándo indica que un vehículo puede girar hacia la vía donde se encuentra, cuando la calle es de dos vías, los lugares donde puede encontrarse con un animal, entre otras.

Al salir del colegio es importante que no crucen la calle solos, si la hay, aunque vean llegar a sus padres de lejos y se mueran de ganas de correr hasta ellos. Por ello, se recomienda establecer un lugar de espera fijo y evitar llegar tarde por si se ponen nerviosos y deciden moverse.

Además, es recomendable, en cualquier caso, que aprendan cuanto antes la dirección de la casa y unas pautas mínimas por si llegan a perderse en algún momento.

Por último, debemos tener siempre presente que nuestros hijos están constantemente viendo nuestro comportamiento y nuestro vocabulario a la hora de manejar. ¡Formemos cuidadanos con valores y demostrémosles con nuestro ejemplo!

¿Sabes qué es la dislexia?


La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún síntoma físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo.

Según el manual Clasificación Internacional de las Enfermedades y Trastornos (CIE-10), los disléxicos manifiestan de forma característica dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones e inversiones.

El principal problema que tiene la dislexia es que la incompatibilidad con el sistema educativo regular, debido a que dentro de este, todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo que el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos ya que es incapaz de llegar a su significado a través de la lectura.

Los niños con dislexia deben poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura que tiende a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazar este tipo de tareas.
Cuando se desconoce que el niño tiene este trastorno, los padres asumen esta conducta como desinterés y presionan para conseguir mayor esfuerzo.

La dislexia es mucho más que tener dificultades en la lectura y en la escritura, ya que existen problemas de compresión, de memoria a corto plazo, de acceso al léxico, confusión entre la derecha y la izquierda, dificultades en las nociones espacio-temporales.

Por todo ello, los padres deben tener en cuenta que no existen dos disléxicos idénticos y por tanto, cada caso es único y no tiene por qué presentar la totalidad de los síntomas.
Ahora bien, ¿por qué la dislexia es confundida con otras dificultades de aprendizaje y de atención? Se piensa que la dislexia es la dificultad de aprendizaje y de atención más común. La mayoría de los niños con dificultades de aprendizaje tienen características de dislexia.

Tratamiento

No existe un tratamiento para corregir la parte del cerebro que causa la dislexia. Sin embargo, la detección temprana y la evaluación para determinar las necesidades específicas y el tratamiento adecuado en cada niño pueden mejorar considerablemente su desempeño en lectura y comprensión.

Técnicas educativas

La dislexia se puede tratar siguiendo algunos enfoques y técnicas educativas específicas. Cuanto antes se comience el trabajo específico mejores serán los resultados. Las pruebas psicológicas ayudarán a los profesores de su hijo a elaborar un programa de enseñanza adecuado a sus necesidades.

Se pueden usar técnicas que implican la audición, la visión y el tacto para mejorar las habilidades de lectura. Existen especialistas en lectura que pueden ayudar al niño a través de terapias individualizadas para que el niños aprenda a reconocer los fonemas que forman las palabras, entienda que las letras representan los sonidos, comprenda lo que lee, lea en voz alta y amplíe su vocabulario.

Ayudar a un niño con dislexia puede ser un reto, especialmente si usted nunca ha tenido confianza en sus propias habilidades de lectura y escritura.

No es necesario ser un experto para ayudar a trabajar y mejorar ciertas habilidades y fortalecer la autoestima de su hijo.

Los niños son diferentes y es posible que no todas las opciones funcionen para su hijo. Es probable que tenga que utilizar varios métodos para ayudar a su hijo hasta encontrar el que más se ajuste a sus necesidades.